viernes, 4 de febrero de 2011

Tiempos de excepción

Tiempos de excepción


Cuando más duro y constante es el ataque de los poderes financieros, los mercados, las transnacionales y los grupos de presión y opinión conservadores y neoliberales al estado del bienestar, a los derechos sociales y a la economía productiva, no podemos mirar para otro lado, ni resignarnos a construir solo el relato, pero no a dar la respuesta.

Cuando los ciudadanos y ciudadanas árabes y beréberes del Magreb, nos dan una lección de dignidad, coraje y ciudadanía activa, frente a dictaduras neoliberales apoyadas por los mercados y por las potencias centrales, no debemos pensar que esta es su causa y no la nuestra tornándonos en relatores en lugar de activistas.
El discurso en el estado español, el 27 de Enero, lo construyeron en el País Vasco, en Galicia y desde hace dos meses nos salvan la cara en Murcia.

Con los ataques de los mercados, lo que está en cuestión, no son solo las pensiones, la sanidad pública, la educación pública o los duros ataques que ya han comenzado contra la negociación colectiva y el derecho de huelga. Es la soberanía popular.

Por eso hay que reivindicar y defender la ciudadanía republicana, portadora de derechos, pero también de obligaciones. Por eso hay que conjurarse colectivamente por la democracia, por qué la dictadura de los mercados, la ha desnaturalizado, embrutecido y sobornado.

Tenemos discurso las gentes alternativas y del pensamiento critico. Sabemos armar un programa mínimo en pocas líneas y minutos. Si. Lo que hace falta es difundirlo, informar, pero sobre todo actuar. En estos días en Murcia la ciudadanía activa, el pueblo de izquierdas sabe de sobra lo que son los servicios públicos y como su disminución y privatización perjudica a las clases populares. En Murcia con la movilización se está construyendo discurso y a día de hoy, en noventa Institutos de enseñanzas medias hay encierros de alumnos y profesores.
Nunca sobran las personas que aporten ideas, pero nos faltan jóvenes que se opongan a las privatizaciones y pensionazos que tanto les afectarán en el futuro. Pero sobre todo, nos falta saber el que hacer ante tanta agresión rapiña y desfachatez.
Los movimientos cívicos, no podemos ser en estos momentos un remedo de los centros de pensamiento neoliberal, pero al rebes, ni ejercer una suerte de socialismo de cátedra, tan bien armado y amueblado, como impotente ante la barbarie instalada en el sistema que nos oprime.

Hoy los y las intelectuales de las izquierdas socio-politicas, no solo escriben y firman manifiestos sino que comienzan a ser sujetos activos en las resistencias antineoliberales, se declaran en huelga, acuden a manifestaciones y es porque la división del trabajo, intelectual del activismo o militancia, es un lujo que no nos podemos permitir en estos momentos. Me surgen en la cabeza un torrente de nombres que no daré por evitar olvidos y junto a los y las que en más de una ocasión he ocupado la calle.

Es imprescindible pringarse, por que en el estado español nos están robando las cajas de ahorros, nos están limitando la libertad sindical, quieren hacer botín con los saneados fondos públicos de las jubilaciones, quieren convertir en nichos de negocio la salud, la educación, el oxigeno, el agua, el sol, ya nada les detiene ¿Y no sabemos que hacer o que decir?

Hay que encontrar la formula para que la información fluya y después de lo ocurrido en Túnez o Egipto, con medios controlados y sin libertad de prensa, se ha organizado semejante insumisión, la excusa europea y de los pueblos de España, acerca de culpabilizar de nuestros fracasos a los medios de comunicación controlados por las corporaciones, ha quedado ya muy capitidisminuida ¿No será que nuestro elitismo nos impide hablar un lenguaje en el que se nos entienda por todo el mundo? ¿No será el lenguaje críptico es parte de la red que nos aprisiona e impide construir otra alternativa?
Se nos llama a la indignación, a la rebeldía cívica por parte de gente muy sabia, docta e incluso moderada, pero que es lo suficientemente lúcida como para ver que reaccionamos o nos acaban de laminar. Hay que leer con mucha atención algunas de las últimas aportaciones de Vicenç Navarro o de Federico Mayor Zaragoza.

Para que los sindicatos mayoritarios no renuncien a derechos, se contenten con salvar los muebles, acepten resignados derrotas de antemano o los gobiernos no hagan sea cual sea su color politicas neoliberales hace falta una fuerza ciudadana, una respuesta de las clases trabajadoras, de las clases populares empobrecidas y una movilización social.

ATTAC ha sido capaz de denunciar esta fase del capitalismo y proponer de forma sencilla, clara y asumible, alternativas. Los sindicatos de la CES están convencidos ya de lo imprescindible que son los impuestos sobre las transacciones financieras y la supresión de los paraísos fiscales. Pero hace falta exigirlo, pues nos jugamos mucho en ello. Muchas agrupaciones de izquierdas saben lo que se podría hacer. Hoy el discurso de la Izquierda está plagado de respuestas sencillas, claras y reformistas, puesto que tanto ha sido el retroceso que hasta las teorías del liberal Keynes están proscritas.
¿Que nos hace falta entonces? Convencernos de nuestra fuerza y reconstruir la unidad de las mujeres y los hombres libres y dignos, capaces de tomar en sus manos la política y la acción.

Estos días en el Foro Social Mundial, en Dakar, Senegal, volveremos a vernos y espero que al calor de las revoluciones sociales del norte de África, seamos capaces de conocer experiencias, saber de primera mano cuales han sido los procesos, por cierto largos y lentos, no del Facebook y otras zarandajas, sino de las duras y largas luchas sindicales y de las OSC y los partidos de izquierdas que ha lo largo del tiempo, han construido masa critica.
Y pensar que los y las europeas creamos que llevábamos años de ventaja. El que esto escribe acude a Dakar a aprender y a beber en las fuentes de la sabiduría africana y latinoamericana.

No obstante, no deseo finalizar sino con un mensaje de esperanza y lo encuentro en las resistencias que siguen fraguándose e insisto en la respuesta popular en Murcia a una agresión tan burda como brutal y que ha provocado semejante contestación. evitemos pues de antemano estas situaciones, pues de sobra sabemos lo que ocurrirá de no remediarlo.

Carlos Martinez

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